De Carlos Bautista, Miércoles, 10 de noviembre de 2010
Hola a todos los que por primera vez competirán en este hermoso deporte del agility y a los que ya llevan varias competencias tambien, jaja
Muchos dicen que aun no están preparados, pero desde mi punto de vista, en la primera vez, nadie tiene nada que perder, menos en la segunda y menos aun en la tercera o “n”esima vez, la experiencia y la practica hacen a los mejores, así que cuando más pronto empiecen, más pronto conocerán sus grandezas.
Me gustaría compartirles los secretos del agility pero entonces dejarían de ser secretos jaja, aún que no es tan trivial este deporte como podría pensarse, tampoco es la gran ciencia, pocos deportes se componen de duplas, la mayoría son equipos o individuales, menos proliferados aun los deportes donde los participantes son de dos especies diferentes, y eso es lo que hace mágico y diferente a esta disciplina.
Se trata de interactuar para un entendimiento de un lenguaje que ambos miembros (perro y humano) puedan entender, de poco sirve el buen español, se trata de jugar, de divertirse, de reír, de correr, de saltar, y así, podemos llegar a gestar un lenguaje particular entre mi ahora compañero de competencia y yo; los mexicanos nos caracterizamos por tener la capacidad de reírnos de nuestras desgracias y de la de los demás, nos reímos incluso de la muerte…, así que gocemos de nuestra idiosincrasia o dones que nos fueron dados por nacer en estas tierras.
El agility es una disciplina que requiere horas y horas de trabajo, todo con la intención de hacer un recorrido sin fallas, sin errores, simplemente perfecto, y cuando esto pasa, para muchos los objetivos se han cumplido, para mí, el objetivo se cumplió un día del que no recuerdo fecha ni hora, solo recuerdo que había un par de saltos que Newton felizmente saltaba una y otra vez, un bote sin fondo que fungía como túnel, una llanta sostenida por un árbol, y quizá algunas cosas más, no sabía más de éste deporte, no sabía que existían las zonas de contacto, no sabía que podía mover mi cuerpo y eso sería suficiente para dirigir a mi perro como una extensión mía o yo como una extensión de él, no sabía entender tanto a mi perro… pero pude ver y sentir la alegría con que lo hacía.
Hoy no niego que me embelesa la idea de ser el mejor, pero he de reconocer que son sensaciones meramente humanas, mi compañero aun después de 3 años de competencias, lo sigue haciendo por compartir un momento conmigo, por una simple pelota que será su premio al terminar el recorrido, porque es su pasión, su alegría y su gusto, no tenemos derecho a romper ese momento en que nos dejan ser parte de ellos, no tenemos derecho a culparlos y enjuiciarlos cuando muy seguramente el error dentro de la pista fue nuestro, ellos no corren por una moña aun cuando se las colguemos y les tomemos una foto, ellos lo hacen porque eso los hace felices y porque saben que eso nos hace felices; eso solo nos deja la responsabilidad y obligación de darles las gracias por existir y compartir su vida a nuestro lado Cada quien tendrá sus objetivos, sus retos, sus metas, el mío es divertirme con Newton, y los errores de la pista míos o de él, no serán más grandes que el hermoso momento que compartimos juntos.
Confieso que no siempre he logrado mi objetivo, a veces, la mente de ser humano me traiciona y me ha hecho abandonar las pistas con frustraciones, con enojos, con enfados, con corajes... reclamando a mi compañero los errores, cuan injustificado son mis reclamos, pues antes de hacer un juicio estoy seguro que él ha dado siempre más del 100 %.
Diviértanse, solo diviértanse con su perro, él se los agradecerá dando siempre su mejor esfuerzo
Carlos R. Bautista & Newton Pacquiao (el Devorador de Borders) & Curie "Dinamita" Bautista