Crónica de las pistas

De Carlos Bautista
Todo se resume a un instante en donde Newton y yo nos ponemos a bailar siempre en la línea que divide la perfección y la eliminación; disfrutando un instante que comienza algunos instantes antes de pisar la pista, quizá justo cuando se escucha una voz anunciando al competidor, el que debe estar en antepista y finaliza diciendo “que se prepare Newton”, ahí comienza el reto, quizá newton tiene su forma muy peculiar y perruna de vivirlo, pero yo casi siempre a esas alturas ya he empezado a jugar con él; y solo unos pocos segundos después esa misma voz que nos había activado nos coloca en la antepista, atentos a que termine su recorrido el antecesor
Al fin llega el momento “Newton en la pista” ya nada importa, solo buscar un pequeño parpadeo de Newton suficiente para hacer desaparecer su pelota que como por arte de magia se esfuma, ayudado muchas veces por quien este cerca de ahí sin importar de que club sea, al final son miembros de la misma familia, o simplemente dejándola en el piso sin que el se de cuenta, levanto a Newton y lo coloco justo donde creo que es el mejor lugar, ya no hay marcha atrás, pareciera que el mundo pone pausa para vernos correr, ya no escucho nada que no sea la aprobación del escribano o al juez que rara vez habla, le pido a Newton que se siente sin que sea una orden digna de concurso de obediencia, no quiero que pierda su ansiedad de salir corriendo, ni que algo mas que no sea yo y el primer obstáculo frente a él distraigan su atención, a veces con un poco de resistencia de su parte pero no me muevo hasta que lo consigo y queda quieto, me alejo sigilosamente con un poco de temor de que arranque antes de que yo se lo ordene, a veces eso sucede y entonces desde ahí empiezo a improvisar, pero si las cosas salen bien esperará a que se lo pida. De pronto con orden o sin ella se dispara jugando el mismo juego que yo, el cronometro corre como si quisiera alcanzarnos, trato de repetir cada movimiento que realice en el reconocimiento de la pista pero siempre es diferente cuando Newton esta a mi lado, entre mis palabras y movimientos avanzamos los 2 intentando respetar el orden del circuito, no se exactamente en ese momento como funciona mi mente, una parte se concentra en atender el obstáculo en el que esta Newton, otra en anticipar el movimiento para dirigirlo al siguiente y otra en no olvidar el resto del recorrido, una mas en observar que aun me este siguiendo y haciendo bien cada obstáculo, y algo mas en mover mi cuerpo y la ultima en rezar a no se quien para que esto acabe rápido y lo mejor posible sobre todo cuando llego a los obstáculos de contacto; como si durara tanto, tan solo unos segundos después cruzamos la línea de salida, se que el cronometro se ha paralizado como esperando que voltee a verlo, pero solo él se detuvo, yo salgo corriendo desde el ultimo obstáculo hasta el límite de la pista buscando aquella pelota mágica que se había esfumado antes de pisar la pista, la mayoría de las veces lleno de alegría, en otras quizá un tanto frustrado, según como sentí que nos fue y lo que el juez marcaba, sin saber aun quien tubo la culpa, como sea al encontrar la pelota la hago volar ante los ojos de Newton quien sin pensar en el tipo de prueba, ni tiempos, ni lugares, ni faltas, sale corriendo a alcanzarla, simplemente eso lo hace feliz; y entonces el mundo vuelve a funcionar exactamente igual que como lo habíamos dejado, las alegrías vuelven, los problemas vuelven, los amigos gracias a dios ahí siguen también, solo fue un instante en el que perdí la noción del tiempo, tiempo que me urge conocer pero que tengo que esperar pues entre recompensar a mi pareja (Newton) el cronometro ha reiniciado para seguir a los siguientes competidores.
A pesar de que en 2 años de competir lo he hecho ya muchas veces nunca he dejado de sentir esa adrenalina corriendo por mi cuerpo, es solo un instante, un instante en un espacio limitado por unas cintas en donde no caben los problemas personales, laborales o cuales fuesen, no se exactamente en que debo concentrarme si en el recorrido o en mi compañero, así que trato de hacer todo sin saber que es mas importante en ese momento, pero al final del día volvemos a casa llenos de nuevas anécdotas Al final son solo palabras, vivir el agility es mágico, vivirlo con Newton se vuelve aun mucho mas especial, único, y verlo ahora echado justo donde se lo he prohibido durante toda su vida me conmueve a decirle GRACIAS NEWTON “EL DEVORADOR DE BORDERS” por un año mas junto a ti.